YO NO ME CEPILLO PERO ME ENJUAGO FUERTE

Chapapote

Otra de mis frases favoritas. La de todos aquellos que no pueden, no saben o no quieren llevar un cepillo de dientes encima, y se creen que simplemente el paso de un líquido por las superficies dentales les permitirá disfrutar de una excelente salud oral. Y más aún si aquello con lo que se enjuagan está emparentado con un buen Rioja, léase, esta clase de colutorios que tienen tanto alcohol que sin duda dan positivo en un control de la Guardia Civil.

Pues no, mire usted. La placa bacteriana es un conglomerado formado por bacterias, saliva, productos extracelulares, células de la propia boca, restos de comida, etc. Y es una sustancia muy resistente, muy difícil de disgregar y muy pegajosa. Además su pH es ácido, por debajo de 5,5, lo cual significa que estando suficiente tiempo en contacto con el esmalte dental, lo desmineraliza de la misma manera que un trozo de limón dejado horas y horas en una encimera de mármol la va deshaciendo. Aunque también hay placa bacteriana que en vez de desmineralizar lo que hace es inflamar las encías provocando gingivitis. Y es que hay placa bacteriana que es cariogénica (provoca caries) y otra que es periodontopatógena, o sea, afecta a los tejidos de soporte del diente (encía, ligamento periodontal, cemento radicular, hueso) produciendo gingivitis, movilidad dental y en último término pérdida del diente. Sigue leyendo

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Recreos saludables

Desayuno saludable plantilla

Estupefacta me he quedado.

Resulta que en muchos colegios a la hora del recreo se “recomienda” seguir una medida que a priori tiene muy buena pinta: cada día de la semana el niño ha de llevar algo diferente para comer en el recreo: un día fruta, otro bocadillo, otro lácteo, otro galletas y otro lo que quiera el niño. Sigue leyendo

Un golpe de lo más inocente.

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Diríase que estamos en temporada alta de traumatismos dentales, a juzgar por la racha que llevo de niños con dientes rotos, y eso que nos encontramos en mitad de las fiestas navideñas y no en verano, donde la piscina, las bicis y los columpios son sitios en los que ya tenemos previsto que esto suceda. Todo el mundo espera que esos sean los grandes culpables de melladuras, labios rotos y caras desencajadas… Pues me temo que no es así en muchos casos.

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LOS CUERPOS SIN BOCA Y LAS BOCAS SIN CUERPO

Normalmente cuando un paciente va al dentista es porque tiene algo en los dientes. Eso te lo dicen pronto. Al hacer la historia clínica puede ser que salgan otras cosas como que llevan marcapasos, que tienen diabetes (los pocos pacientes que saben que la tienen) o si son alérgicos a algún medicamento. Las cosas “importantes”. Pero pequeños detalles como dolores de espalda, dolores de cabeza, que roncan o que tienen vértigos o mareos son “molestias” tan constantes en sus vidas que no merecen ni una miradita. Los neurólogos/traumatólogos Sigue leyendo

PARA MARIA JOSE CAMPANARIO, DE LA QUE PRONTO SERÉ COLEGA

Campanario

Para MARIA JOSE CAMPANARIO y todos los aspirantes a dentistas que esperan titularse próximamente:
Si has elegido esa profesión por vocación, quédate. Si te emociona ver una persona con una boca en mal estado porque tú en tu cabeza inmediatamente estás viendo a esa persona con una sonrisa de oreja a oreja, quédate.
Si te emociona más todavía ver a una persona con la boca perfecta quédate.
Si crees que puedes arreglar dientes, prueba a quedarte. Si crees que arreglando dientes puedes devolver las ganas de que tus pacientes salgan en primera fila en las fotos, cuando antes se tapaban con la boca o no sonreían, quédate. Sigue leyendo

OS PRESENTO MIS CACHARRITOS

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En esta ocasión quiero mostraros los instrumentos básicos para la exploración dental con los que contamos los dentistas.
Una de las cosas que más pánico da, y ya lo digo yo también como paciente, es el gesto del profesional enfundándose los guantes y cogiendo el instrumental de tortura pertinente. Instrumentos siempre de acero, con bordes, filos, puntas y toda suerte de formas amenazantes.
Cuando los conoces de cerca dan menos miedo.
Un día a lo mejor me asomo a los del ginecólogo.

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Novedades en Odontología para Bebés

A finales de junio tuvo lugar en Madrid el segundo curso de Odontología para Bebés, organizado entre el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Madrid, y la Sociedad Española de Odontopediatría.
Me encantó, como no podía ser de otra manera. Si ya hace dos años en Barcelona tuve la constancia del amor por los niños de las dictantes, Camila Palma, Ruth Mayné e Yndira González, en esta ocasión tuve que aplaudir con las orejas. La Dra. Palma expuso con una claridad cristalina y un respeto evidiable todos los conceptos relacionados con la lactancia, que para la inmensa mayoría de los asistentes eran novedosos. Habló de frenillos, de agarre, de posturas, de fisiología de la succión, de la importancia del apoyo externo, de las redes de apoyo y de las IBCLC, de por qués fracasan tantas lactancias y, claro, de todo lo relacionado con lactancia y desarrollo bucodental, y caries.

Ruth Mayné, Yndira González, la menda lerenda y Camila Palma. Junio 2015

Ruth Mayné, Yndira González, la menda lerenda y Camila Palma. Junio 2015
Expusieron resultados de investigaciones actuales en las cuales se concluyen hechos como los siguientes.
.- Dar de mamar 6 meses mínimo disminuye la prevalencia de ciertas maloclusiones.
.- La lactancia materna protege contra los hábitos de succión no nutritiva (dedo, chupete…) los cuales son los responsables de muchas maloclusiones.
.- El uso de biberón más allá del AÑO DE EDAD aumenta la mordida cruzada posterior, y el chupete aumentan el resalte y la sobremordida.
.- El uso de chupete menos de 6 horas al día parece no tener efecto sobre las maloclusiones.
En cuanto al chupete, por cierto, se considera mejor el que sea flexible, higiénico (mejor de silicona), de cuello fino, que NO tenga forma de cereza, y hay que limitar el tiempo de uso. No ponerlo a libre disposición del niño, no prenderlo a la ropa con una cadena. Utilizarlo como lo que es, un “pacificador” (ese es su nombre en inglés, “pacifier“).
Para mí la novedad más importante fue la recomendación actual de que HAY QUE UTILIZAR DENTÍFRICO FLUORADO CON 1000 ppm DESDE LA ERUPCIÓN DEL PRIMER DIENTE, y ya hay sociedades científicas que así lo aconsejan, como el NHS británico, o la American Academy of Pediatric Dentistry (www.aapd.org). Lamentablemente ni la Sociedad Española de Odontopediatría ni la European Academy of Pediatric Dentistry han actualizado aún estas recomendaciones, lo cual es como para pegarse de cabezazos contra la pared, porque hay bibliografía que sustenta estas recomendaciones. El miedo a la fluorosis es una auténtica neurosis. Ojalá hubiera una milésima parte de miedo a las caries del que hay a la fluorosis. Todos los días vemos caries grandes, pequeñas, medianas, incipientes, enormes, y normalmente las vemos crecer y multiplicarse como setas.
El xilitol sigue sin tener estudios concluyentes, y se considera que es una herramienta preventiva ADICIONAL.
Pero lo que más trascendencia está teniendo para mí es tener en cuenta un detalle muy tonto que hasta ahora no tenía cuando atiendo niños: que se cepillen o les cepillen los padres EN LA CLINICA. Los padres no saben cepillar a sus hijos. Y es normal, cuando das a luz no sale del útero un folletito sobre cómo cepillar los dientes del bebé. Los padres lo hacen como pueden, como se imaginan, lo mejor que saben. El hecho es que se dejan mucha placa bacteriana pegada a los dientes. Con productos que tiñen la placa como Plac Control se manifiesta estupendamente bien, así que ahora ya prefiero verlo in situ y corregirlo.
Y estas son las TRUCOS PARA CEPILLAR A LOS BEBÉS:
.- Cabeza del niño apoyada. Yo personalmente cepillo mejor con el niño tumbado boca arriba sin almohada.
.- Cepillo seco para no hacer espuma y porque el arrastre de suciedad es mejor que cuando las cerdas se mojan.
.- Cantidad de pasta, de 1000 ppm, en bebés, como un grano de arroz. No importa si se tragan tres átomos de flúor al día. El calcio del esmalte es un imán para el flúor. No pasa a la sangre. No se deposita en los huesos ni en el cerebro.
.- Interponer un dedo en zonas de la boca donde aún no hay dientes: o en el hueco de los colmillos cuando ya hay primeros molares e incisivos, o detrás de la última muela. Un niño de 2 años no muerde con fuerza.
.- Para disminuir el riesgo de ingesta de dentífrico, dos puntos muy importantes: es el ADULTO el que cepilla y es el ADULTO el que pone pasta de dientes en el cepillo. El dentífrico es un medicamento, no puede dejarse al alcance de los niños. Y no debería anunciarlo Bob Esponja ni Frozen.
.- Escupir pero NO ENJUAGARSE. Esto es válido también para los adultos. Llevamos haciéndolo mal toda la vida.
.- Comprobar que ha quedado limpio.
En resumen, este curso fue una oportunidad muy buena para actualizar conocimientos, saludar ¡¡¡EN PERSONA!!! a profesionales como la copa de un pino, que son la referencia en España. Espero coincidir muchas veces con ellas.

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BIBLIOGRAFIA
http://www.aapd.org
J Am Dent Assoc. 2014 Feb;145(2):182-9. doi: 10.14219/jada.2013.37. Fluoride toothpaste efficacy and safety in children younger than 6 years: a systematic review. Wright JT1, Hanson N, Ristic H, Whall CW, Estrich CG, Zentz RR.

http://www.nhs.uk/conditions/fluoride/pages/introduction.aspx

Caries Res. 2013;47(5):382-90. doi: 10.1159/000348492. Epub 2013 Apr 6. Effects of low and standard fluoride toothpastes on caries and fluorosis: systematic review and meta-analysis. Santos AP, Oliveira BH, Nadanovsky P.

Community Dent Oral Epidemiol. 2012 Aug 10. doi: 10.1111/j.1600-0528.2012.00708.x. [Epub ahead of print] A systematic review and meta-analysis of the effects of fluoride toothpastes on the prevention of dental caries in the primary dentition of preschool children. Dos Santos AP, Nadanovsky P, de Oliveira BH.

Environ Health Perspect. Oct 2012; 120(10): 1362–1368. Published online Jul 20, 2012. doi: 10.1289/ehp.1104912 Developmental Fluoride Neurotoxicity: A Systematic Review and Meta-Analysis Anna L. Choi, Guifan Sun, Ying Zhang,and Philippe Grandjean

Niño malo, mala boca.

Hoy voy a hablar de Daniel.
Daniel es un niño al que conocí hace ya más de dos años, cuando tenía cinco. Vino, “rebotado” de otra consulta (en la universidad, dicho sea) con una madre muy muy preocupada, de una provincia que ni siquiera linda con la mía, y con una boca en un estado ¿preocupante? ¿lamentable? ¿sana?… Si os digo la verdad no recuerdo ni cómo estaba su boca, porque lo llamativo de verdad era que esta familia sudaba adrenalina y lo exhalaban por cada poro. La madre estaba desesperada porque veía que su hijo tenía problemas en la boca, y se había recorrido unos cuantos cientos de kilómetros para ver cómo solucionar el tema, y el plan de tratamiento distaba mucho de ser un PROYECTO DE SALUD para su hijo. Las medidas propuestas no le iban a transformar en un paciente sano. En realidad, NADIE se estaba preocupando por la SALUD de su hijo, sino por su ENFERMEDAD.

UN NIÑO MALO CON UNA BOCA MALA


El tratamiento planteado a los padres consistía en, (textualmente lo pongo porque tengo el informe delante) “restauración de los molares y caninos infectados. Por la localización de las lesiones en los incisivos, y el riesgo para la odontogénesis de los permanentes, se propone la extracción de los mismos” (ahí tenéis uno de estos incisivos malignos, engendrados por el demonio). Y sigue: “Dado que la falta de colaboración del niño durante el tratamiento supondría un riesgo importante para él, se plantea realizar esta fase del tratamiento bajo anestesia general y remodelar la conducta posteriormente, para el tratamiento ambulatorio, con actuaciones más sencillas para el niño”.

incisivo

Incisvo central que no fue extraído sino que se cayó cuando le tocaba, y con unas caries que presumiblemente iban a afectar a la formación del diente definitivo

La madre no quería ni en un millón de años someter a su hijo a un proceso que a pesar de todo es seguro y atraumático en la actualidad como es la anestesia general. Pero parece que no había opciones porque Daniel se había portado muy mal en la consulta, por lo visto. Por eso pedía una segunda opinión.
El chico hubiera preferido seguramente tirarse por el Acueducto antes que sentarse en mi sillón. Así y todo se sentó y le pude mirar y nos hicieron falta muuuuchas dosis de paciencia, muuuuchas citas y muuuuucha información y muuuuuuuuuuuuuuuucha colaboración por parte de toda la familia.

OBJETIVO: DON DANIEL


Primero pusimos el objetivo en un señor que era Don Daniel, de 20 años, los que tuviera él dentro de 15, que sería un joven sano, con toda su dentición permanente en perfecto estado, y a lo mejor con algún Danielito en camino al que sabría cuidar su boca desde antes de asomarse al mundo. Nos dimos cuenta de que dentro de Daniel había 32 piezas en perfecto estado de revista, aunque ahora no las veíamos y en su boca sólo nos saludaban piezas enfermas. Pero creíamos, y sabíamos, que Daniel tenía una boca sana escondida por ahí, y la íbamos a hacer salir.
Segundo, nos propusimos que lo que estaba ligeramente enfermo, no empeorara. Para eso tuvimos que estudiar concienzudamente los factores de riesgo del chico, las costumbres familiares, los hábitos dietéticos, y enseñar a cepillar la boca correctamente.
Porque los dentistas tenemos decenas de cacharros llenando los cajones para tratar la enfermedad. Ninguno de ellos, pero ninguno, sirve para CREAR SALUD. Pero EN TODAS LAS CASAS hay elementos para crear salud, aunque a veces no se manejan correctamente. Así que enseñamos a cepillar. La madre entre pitos y flautas se ha sacado el título otorgado por mí y sin ninguna validez académica ni créditos ECTS de “Agente multiplicador de salud”. Donde esta madre va, no hay un niño que no se cepille. Si esta madre va de excursión acompañando a su hijo y a los demás niños de su clase, se encarga de sugerir cuándo hay que comerse las galletas, en dónde llenar las botellas de agua en vez de beberse los productos azucarados lácteos, etc. Sabe, entiende y tiene integrado cómo es el proceso de la caries, que es un contínuo entre DESmineralización y REmineralización, y sabe cómo manejarlo. Le da mil vueltas a muchos profesores de odontopediatría. Se conoce, aunque no lo sabe, el protocolo Cambra mejor que el que lo inventó.
A Daniel no le hemos extraido nada, ni una pieza. No ha hecho falta, ni ha tenido dolores, ni flemones ni el cielo se ha desplomado sobre su cabeza ni la odontogénesis (cómo mola la prestancia que te da decir palabros técnicos, eh) ha afectado a los definitivos. Le hemos aplicado cariostáticos (que conseguimos del extranjero porque en España no los venden 346326870) , flúor tópico, le hemos pintado la boca de rosa unas cuantas veces, y sí, le hemos hecho obturaciones (empastes) de la forma más atraumática posible. La biología, en su momento, ya ha expulsado un incisivo, que ya le tocaba por edad, no es mérito mío ni de nadie.

Incisivos centrales superiores normales.

Incisivos centrales superiores normales.

ODONTOLOGÍA CONTRA NATURA no es ciencia


Me gustaría aclarar una cosa que parece que se olvida constantemente. Los planes de la Naturaleza para nuestros niños es que sean adultos sanos y se reproduzcan y nazcan más niños que serán adultos sanos… La Naturaleza ha previsto después de muchísimos años de selección, muchos más que la suma de todos los estudios longitudinales que puedan aparecer en la Cochrane, una dentición de leche, temporal, decidua o descartable, que se cae, y una dentición definitiva, que tiene otras características histológicas y biológicas, y son diferentes. La Naturaleza SABE que los dientes de leche pueden sufrir muchos problemas, que los niños se caen, que se rompen los dientes, que salen caries que avanzan extraordinariamente rápido, y no es por casualidad. Un diente de leche que se ve afectado por un proceso infeccioso MUY DUDOSAMENTE afectará al definitivo. Esto sucede con más frecuencia cuando el dentista se empeña en METER cosas a los dientes en vez de ayudar a la naturaleza a SACAR lo que está mal. Me parece un chantaje de los chungos el decirle a un paciente que hay que hacerle no-sé-qué porque si no saldrán mal los dientes definitivos. No le voy a llamar la “carta del niño muerto” (las que me leéis y sois del monotema ya sabéis a qué me refiero) pero es exactamente la misma clase de presión, chantaje o amenaza de “haz lo que yo te diga, que yo soy el que sabe, y si no, todo lo que pase será culpa tuya”, desdeñando por completo el trabajo que la BIOLOGÍA sabe realizar muy bien solita si no nos entrometemos.
¿Quién es el que sabe? Un poquito de humildad. Si nos ponemos en contra de la Naturaleza, perderemos. Perderemos los dentistas y perderán los pacientes. Pongámonos del lado de la vida, del lado del fibroblasto, del lado del osteoclasto, del lado de la dentina terciaria. La Naturaleza siempre gana. Siempre.

TRATAMIENTOS DENTALES DURANTE LA LACTANCIA

Estamos acostumbrados, en general, a que el periodo de lactancia materna en España sea muy corto. Excesivamente corto. Vamos, que apenas llegue a las semanas que dura la baja laboral. Así que muchas madres amamantan menos de 6 meses, que es lo mínimo que debe durar la lactancia materna exclusiva.

Esto ha sido así estas últimas décadas en las que paralelamente la Odontología ha dado un salto espectacular en cuanto a procedimientos y técnicas. Probablemente hace unos cuantos años había menos fármacos con riesgo 0 o 1 para la lactancia, seguramente también había menos estudios que avalaran la seguridad al respecto y, en todo caso, posponer un tratamiento 4 meses tampoco es muy grave en muchos casos.

En la actualidad, yo no sé si cada vez más o cada vez menos porque en mi círculo es muy muy habitual, la lactancia dura lo que tiene que durar, y encontramos madres que amamantan muchos años y que superponen la lactancia de un bebé con la de otro hijo mayor, y tal vez están 5,7 o más años seguidos amamantando a unos y otros. Lógicamente posponer el tratamiento de la patología bucodental esa cantidad de años hará que ésta avance y perjudique al estado de salud general de la madre.


 


Pero ¿son seguros los tratamientos dentales a la madre que amamanta? Sigue leyendo

PREVENIR LA CARIES: parte 2 de la Guía Clínica.

Aunque estas recomendaciones son para los odontólogos, y la mayoría de la gente que leerá este blog no lo son, lo cierto es que cuando los dentistas proponemos tratamientos o terapias o damos indicaciones de lo que puede necesitar o no un niño. Muchas veces no nos queda claro para qué sirve, cómo se hace y qué sentido tiene.

Por eso me parece interesante hablar de estas técnicas y productos que en ocasiones utilizamos, y cuál es la postura oficial al respecto. Eso no quita que debamos preguntarle al profesional para el caso concreto que nos atañe, pero si os puede ser de ayuda, estas son las pautas que nos marcan desde la Sociedad Española de Salud Pública Oral.

He de decir que tras leer esto, he cambiado de parecer respecto a los selladores oclusales (o selladores de fisuras). Me daba miedo eso de que quedara una caries incipiente debajo y produjera una destrucción mayor aún de la muela sellada; y también me daba miedo que su desprendimiento parcial creara una superficie retentiva bajo la cual comenzara una caries… pues bien, eran mitos de esos que se ha demostrado que son falsos.

FLUORUROS DE USO EN CLÍNICA

Productos fluorados de uso tópico: generalmente en forma de geles (en cuyo caso el niño debe ser perfectamente capaz de escupir) o de barnices que se adhieren al diente o se evaporan. Los barnices son más eficaces, por tanto los geles “quedarían condicionados a la no disponibilidad de productos más eficaces como el barniz de flúor”. Son particularmente útiles en pacientes de medio y alto riesgo con una frecuencia dependiente también de dicho riesgo (trimestral, semestral o anual). La aplicación de barniz es más fácil y más segura, siendo la medida ideal en menores de 6 años.

El fluoruro diamínico de plata es un tratamiento tópico que actúa como bactericida y como remineralizante a la vez. Pero el efecto secundario que tiene, una importante tinción muy oscura, hace que su uso quede relegado a molares y a dentición temporal (aunque el efecto cariostático en molares definitivos está fuera de toda duda). En España no está autorizado pero “algunos profesionales lo utilizan por su formación en países donde sí se encuentra comercializado.”

SELLADORES DE FISURAS

Los selladores de fisuras son una de las formas más eficaces y baratas de prevenir caries en las caras masticatorias de premolares y molares. Muchos dentistas no los utilizan por miedo a que bajo el sellador quede una caries no diagnosticada que se expanda fuera ya de control. Sin embargo, la evidencia científica indica que el sellador actúa como una barrera física que aísla la superficie de los microorganismos y de la acumulación de alimentos. Las bacterias que puedan quedar no sobreviven y no se pueden desarrollar. Otro miedo es que se desprenda parcialmente el sellador y eso signifique crear un área retentiva en el que aniden las bacterias. Pero no, en estos casos el molar con un sellador parcialmente roto tiene el mismo riesgo de caries que una muela sin sellador. Por lo tanto debemos reconsiderar seriamente los motivos por los que no ponemos selladores oclusales en pacientes de moderado o alto riesgo de caries.

CLORHEXIDINA

Es un antiséptico típicamente indicado para la gingivitis, porque reduce la carga bacteriana. La mayoría de los estudios no muestran que inhiba la caries, pero sí hay una referencia bibliográfica de alta calidad que encuentra una gran disminución de caries en molares de leche. No previene la caries si además no se aportan fluoruros, pero en combinación con éstos ayuda a bajar la incidencia de caries nuevas en niños.

XILITOL

Es un polialcohol que se utiliza como edulcorante. Está en controversia para diversos autores, sobre todo porque al administrarse fundamentalmente en chicles, que ya de por sí incrementan el flujo de saliva y eso disminuye la caries, no se sabe si esa disminución se debe únicamente al propio chicle. La evidencia de más alto nivel indica que se previenen las lesiones en niños cuyas madres son las que mastican chicles con xilitol durante los 3 primeros años de vida de sus hijos (4 chicles/día). Las toallitas de xilitol, cuya comercialización no está autorizada en España, parecen bastante eficaces pero el único estudio que lo demuestra parte de una muestra muy reducida de pacientes y con un seguimiento de un año. Es decir, se necesitan más estudios que demuestren su eficacia.

OTROS (sin evidencia clínica por ahora).

Prevención mediante sustancias remineralizantes no fluoradas: derivados de la caseína. La caseína es una proteína presente en la leche, y se relaciona con un efecto cariostático de los derivados lácticos (aquí no me queda otra que pensar que a lo mejor hay dentistas que mandan destetar, porque “produce caries” pero mandan estos productos porque “remineralizan” y entonces es cuando me doy de cabezazos contra la pared). Se ha patentado un producto con Recaldent® (CPP-ACP fosfopéptido de la caseína más fosfato de calcio amorfo), que está autorizado por la FDA como texturizante en chicles y como tratamiento para la hipersensibilidad dentinaria… pero ojo, porque nos lo están vendiendo para remineralizar dentina o esmalte, y para ese uso no está aprobado. Parece el típico caso de producto farmacéutico que como es muy bueno para X lo vendemos también para Y, porque total, la enfermedad X la tiene poca gente, pero la Y la tienen muchos y se parece mucho a la otra y podría ser extrapolable.. pero el hecho es que no hay estudios que lo avalen. Y por cierto, son bastante costosos. Ojo al tema, porque son una especie de dentífricos cuyo uso es muy complicado (sobre todo para niños menores de 6 años) pero nos lo están metiendo por los ojos los laboratorios como si les fuera la vida en ello. De momento la evidencia disponible es muy escasa.

Con respecto a la tintura de própoli, el agua de ratania, y los dentífricos caseros a base de arcilla blanca, árbol del té, la plata coloidal, el aceite de coco, etc., de momento no hay ninguna evidencia clínica disponible.