Es cierto que el proceso de control de esfínteres es algo madurativo, y que no se enseña, sino que cuando el niño está preparado es capaz de controlarlo. El pañal no se quita. El pañal se deja hasta que no hace falta.
Pero no está de más observar si un crío no controla a una edad en la que nos parecería que ya sí tiene que hacerlo, si ADEMÁS tiene otros signos que indiquen que pasa algo más. Que no es problema de maduración sino que pueda haber un problema subyacente.


Cuando hablamos de esfínteres, la boca es un esfínter. “Relajación de esfínteres” no es solo irse por la pata abajo. También es la incapacidad de cerrar la boca por tener que respirar por ella. Los esfínteres deben estar cerrados excepto para cumplir su función. La boca, excepto al comer o hablar (o toser, o vomitar), tiene que estar cerrada. Si al estar relajada se entreabre, también es “relajación de esfínteres”.

Vemos, o yo al menos, veo, en consulta, muchos niños “mayores” que siguen haciéndose pis en la cama. No es algo en lo que yo tenga que trabajar como dentista. Pero si en la historia clínica y en la exploración física veo que es respirador oral, y ya lo creo que eso SÍ lo vamos a trabajar, SÉ que con una probabilidad muy alta, cuando se regule la respiración y consigamos que sea nasal, de día y de noche, el niño dejará de hacerse pis, independientemente de la edad. Y dejará atrás otros signos y síntomas de respiración oral. Tal vez pienses que es que cuando ya llevo trabajando un tiempo con ese paciente, éste ya es más mayor y por tanto más maduro. Tal vez creas que es una asociación casual y no causal… Veamos.
El nervio que lleva el control de la micción (de las ganas de hacer pis) es el nervio vago. Es un nervio que sale desde dentro del cráneo (X par craneal) y tiene un componente motor parasimpático que se encarga, entre otras muchas cosas, de la inervación del músculo liso de las vísceras abdominales. Vamos, que lleva el control de los esfínteres. Para llegar a la vejiga, saliendo desde la cabeza, pasa por.. oh sorpresa, por la garganta. Una de las cosas que más irrita a este nervio es recibir aire. No está preparado para eso, y el aire le toca la moral. El nervio vago en la garganta tiene varias ramas, para la laringe, la faringe, incluso para el tímpano. El nervio vago es el responsable también de los reflejos de la tos y del vómito. Está preparado para sentir que un alimento se va por donde no debe y responder salvaguardando la vida del paciente. Pero no está preparado para sufrir de forma crónica el aire que entra por la boca. Eso le vuelve loco. Este nervio capta que entra aire seco, sucio, demasiado frío o demasiado caliente, y con su componente motor responde como puede, como está en su mano. Por ejemplo este nervio no puede responder contrayendo la pupila. Puede responder aumentando la frecuencia cardiaca (y lo hace, el respirador oral tiene la frecuencia cardiaca más elevada), aumentado la tensión arterial (y lo hace, el respirador oral tiene más riesgo de hipertensión, más riesgo cardiovascular). Y puede responder haciendo que el paciente tenga dificultad en el control de esfínteres.
Otra manera de explicarlo es la que se encontró en una revisión bibliográfica de 2017:
“Así mismo, la enuresis nocturna es más común en niños con “respiración oral”. Parece ser que la relativa hipoxia en estos niños provoca que disminuya la presión de oxígeno en los tubos distales del riñón, insensibilidad a la hormona antidiurética y aumento de la producción de orina, particularmente durante el sueño. Estos factores pueden aumentar el volumen de orina y en consecuencia dificultar el control de la orina y conducen finalmente a la enuresis nocturna.
De hecho, hay muchas publicaciones científicas en las que se observan “desórdenes del sueño”, categoría en la que entra un poco de todo (bruxismo, enureris nocturna, terrores nocturnos, parasomnias…) con la presencia de respiración oral, que suele manifestarse como anginas o vegetaciones. Y numerosos estudios en los que disminuyen estas alteraciones una vez recuperada la función nasal, que no es solo respirar por la nariz: es respirar por la nariz CON LA BOCA CERRADA y la lengua pegada al paladar, y los dientes en contacto ligero o apenas sin contacto.
Total, que si tu hijo o hija se hace pis en la cama, pues sí, puede ser que aún no haya adquirido la madurez necesaria… pero mírale la boca. Los signos de respiración oral empiezan en la boca y pueden acabar exactamente en cualquier órgano o tejido. Sin ningún género de dudas, un respirador oral está mal oxigenado. Un respirador oral AGREDE a todo su organismo. Puede ir compensando estas carencias mejor o peor, pero acaba pasando factura. Porque si diera igual respirar por la nariz que por la boca que por el pie, no tendríamos nariz. Nuestra biología no gastaría recursos en crear una nariz con sus mocos, con sus pelillos, con sus cornetes, con sus pituitarias, con su relación brutal con el mundo de las emociones (si no respiras por la nariz no puedes percibir por la calle el olor de la caja de galletas que tu abuela guardaba en la alacena para aquellas ocasiones especiales en las que os quedabais a solas…). Respirar por la nariz es vivir. Respirar por la boca es solo sobrevivir.