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lavado-de-dientes-gatoLas sociedades científicas nos han hecho llegar a todos los dentistas de España la GUÍA DE PRÁCTICA CLÍNICA PARA LA PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO NO INVASIVO DE LA CARIES DENTAL. Juro que se llama así el documento, pone “caries dental”. Cuando veáis una caries no dental, por ejemplo de riñón o de ombligo me avisáis para dar parte a las autoridades que aún se empeñan en lo que para mí, hoy por hoy, es una redundancia.

La caries es la destrucción del tejido dental duro debido a la acción de los microorganismos que metabolizan el azúcar. No es caries estrictamente una abrasión por exceso de ingesta de “refrescos”, por el ácido del vómito en personas con anorexia o reflujo gastroesofágico, no es caries la destrucción dental por el bruxismo o por un traumatismo.
La caries es una enfermedad infecciosa, multifactorial. Su prevalencia es tremenda, es decir, muchísima gente la sufre (el 18% de menores de 3 años y el 40% de menores de 5 años). Pero en un amplísimo porcentaje se puede prevenir. Vamos a ir viendo cómo y con qué.

Como es bastante extenso el tema, lo he dividido en dos entradas, y aquí va la primera de ellas.

PARTE I

El objetivo de este documento es dar recomendaciones sobre el diagnóstico y evaluación del riesgo de caries, conocer las técnicas y métodos de prevención actuales en nuestro medio, y cómo tratar las caries de forma no invasiva, tal como recomienda la OMS. Y no está únicamente dirigido a dentistas, sino a todo profesional de la salud o que esté en contacto con niños, y también a los propios pacientes, para que conozcan la eficacia de las medidas preventivas y de tratamiento no invasivo existentes para el control de la enfermedad.
Quiero hacer un breve resumen de las últimas novedades además de un repaso de lo que (se supone) que ya sabíamos.
Yo misma después de leerlo atentamente he cambiado algunos conceptos que evidientemente estaban obsoletos y no se ajustaban a la realidad sino a miedos y mitos transmitidos de generación en generación.

  • VALORACIÓN DEL RIESGO DE CARIES

Primero de todo hay que hacer una historia clínica donde preguntaremos una seria de cosas que nos darán pistas de qué le pasa al niño y sobre todo POR QUÉ:

Existen diversos cuestionarios, y todos ellos valoran los siguientes aspectos:
• caries en la madre y/o cuidador principal durante el último año.
• cantidad y calidad de la saliva.
• si se realizan revisiones dentales periódicas.
• utilización de dentífrico fluorado.
• presencia de descalcificaciones, erosiones o caries actualmente.
• presencia de fosas y fisuras profundas en los molares.
• frecuencia de consumo de comidas entre horas o consumo de refrescos.

  • DIAGNÓSTICO CLÍNICO
    En cuanto al diagnóstico clínico, la utilización de una sonda de exploración convencional parece que queda proscrita, al menos tal como la usamos normalmente, intentando encontrar agujeritos que pasan desapercibidos a simple vista. Lo adecuado es inspeccionar de forma visual con el diente limpio Y SECO. Las lesiones interdentales deben ser exploradas en la primera visita con radiografías. Una cuarta parte de las caries de esmalte son diagnosticadas únicamente con radiografías y entre el 38 y el 44% de las de dentina. Estas radiografías, en niños de alto riesgo, deben realizarse anualmente. Es necesario recordar a los padres que la exposición ionizante de dos aletas de mordida (la técnica indicada para estos casos) es comparable a la radiación natural de fondo de un año.
  • LACTANCIA MATERNA
    Nunca antes se había hablado de este tema. La conclusión es que “se recomienda advertir a las madres que la lactancia en exclusiva es un posible riesgo de caries”. Esto es curioso porque no hay un solo estudio en el que la LME sea objeto de estudio con respecto a las caries. No es frecuente que la LME se extienda más allá de los 6 meses, porque ya comienza a introducirse la alimentación complementaria. Se observa que los autores no tienen una clara idea de lo que significan conceptos como “prolongada” o “a demanda” o “exclusiva”. Sí se incide en la importancia de “iniciar el cepillado con pasta dental fluorada tras la erupción de los primeros dientes (alrededor de los 6 meses) especialmente en casos de lactancia a demanda nocturna de alta frecuencia”. Hay consenso en que los estudios que analizan ambas variables, caries y lactancia, no son concluyentes porque en general cada uno estudia unos varíales; en unos se considera la duración de la lactancia, en otros además la dieta, en unos se tiene en cuenta el uso de productos fluorados, en otros no… en lo único en que concuerdan es en concluir que hay que cepillarse con pasta fluorada al menos dos veces al día siendo una de ellas antes de acostarse.
  • RECOMENDACIONES DIETÉTICAS
    Parece que refrescos y bebidas azucaradas (entre las que podemos incluir yogures líquidos y batidos) han sustituido a la bollería industrial como factor etiológico de la caries. Se insiste en reducir la cantidad y frecuencia del consumo de azúcares, sobre todo antes de acostarse. Tal como dice la OMS, en niños pequeños el consumo máximo diario de azúcar debería ser 30 g (una cucharadita son 5-6 gramos).
  • FLUORUROS
    El uso de fluoruros, en estudio constante desde hace más de medio siglo, se justifica porque evita la desmineralización del tejido dental durante la bajada del pH salival, pero su acción preventiva radica en su efecto obtenido por su presencia continua en una concentración mínima en los fluidos orales a lo largo del día. Esto implica la necesidad de utilizar compuestos fluorados con regularidad a lo largo del día potenciando el uso de pasta dental fluorada.
    Claramente se advierte de que el uso de flúor sistémico (que aún muchos pediatras recomiendan, en forma de gotas o comprimidos) debe ser eliminado de la práctica, ya que el efecto conseguido es mínimo y el riesgo de reacciones adversas más elevado.
    La utilización de dentífricos fluorados es “la medida que sin duda alguna mayor impacto tiene en la prevención de la caries” La recomendación internacional indica un mínimo de 2 cepillados diarios con una pasta dental fluorada. Tras el cepillado es mejor no enjuagarse, y atención, porque en esto se insiste bastante. “Mantener la pasta dental en contacto con la superficie dental evitando el enjuague con agua tras el cepillado aumenta su efectos preventivos debido al mantenimiento continuado en boca de mayores concentraciones de fluoruro, dado que los tejidos blandos actúan como reservorio (Nivel de evidencia 1+/ Nivel de recomendación A Extremadamente recomendable)”.
    Eso de que “lo importante es cepillar” y el flúor es sólo un complemento parece que no es cierto, ya que “el control de la placa sin presencia de fluoruros no ha podido ser validado como método de prevención de la caries
    En cuanto a la concentración de fluoruro en la pasta, hay una relación dosis-respuesta muy clara: las pastas con mayor concentración tienen un mayor efecto preventivo especialmente en estudios con cepillado supervisado y en pacientes de alto riesgo, por lo cual es perfectamente vigente la recomendación, desde la erupción del primer molar de leche, de indicar pasta con 1000 ppm para los niños pequeños.. Incluso se habla de concentraciones superiores (2400-2800 ppm) en escolares, pero insistiendo en que hay que poner muy poca cantidad (aproximadamente un tercio de los cuidadores de menores de 4 años cubren por completo el cepillo de dentífrico, algo que es claramente incorrecto).
    Por si teníamos dudas, la supervisión directa del cepillado de los niños disminuye tanto el riesgo de caries como el riesgo de fluorosis. Si dejamos que el niño se cepille solo lo hará mal y además se tragará más pasta.
    No hay evidencia de que el cepillo eléctrico sea mejor ni peor que el cepillo manual, pero si se usa el eléctrico es mejor elegir uno oscilante-rotatorio.
    Los enjuagues fluorados gozan de bastante popularidad y se han venido utilizando en campañas de salud pública en los colegios. Son especialmente útiles en pacientes con ortodoncia fija, y una vez más, su eficacia radica más en la concentración que en la cantidad de colutorio. Los colutorios se utilizan a partir de la erupción del primer molar definitivo, y teniendo en cuenta que el aumento en la frecuencia de aplicación disminuye el riesgo de caries, se propone utilizar el enjuague de alta concentración (0.2%) de forma diaria independientemente del cepillado.
  • HILO DENTAL
    La utilización habitual de hilo dental reduce las nuevas lesiones de caries siempre que lo haga alguien que sabe, es decir, los padres deben aprender (muchísimos padres no utilizan a diario el hilo) y no delegar esta acción, que es bastante compleja, en sus hijos.

En la próxima entrada analizaré recomendaciones que van más bien encaminadas al dentista, pero que me parece interesante que el publico general conozca para que pueda decidir con claridad qué medidas son las más adecuadas para su hijo o para él mismo.

A ver si entre todos conseguimos acercarnos al objetivo de la Federeción Dental Internacional: UN MUNDO SIN CARIES EN EL 2020.

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